Según el 2018 Global Talent Trends Study de la consultora Mercer, uno de cada cinco roles en las organizaciones dejará de existir en los próximos cinco años. De hecho, un informe elaborado recientemente por ManpowerGroup constata que un 24% de los directivos españoles declara tener dificultades para encontrar el talento adecuado a sus organizaciones.

¿Es ya la escasez de talento una realidad? ¿Nos encontramos a las puertas de un desempleo masivo? En 2020 se estima que habrá en nuestro país 1,9 millones de vacantes que no serán cubiertas por la falta de cualificación de los profesionales con los que contamos en este momento. Igualmente, los expertos analistas ya alertan de la necesidad de transformar la naturaleza del trabajo, pues de lo contrario el mundo se enfrentará a un desempleo masivo en 2050.

 

¿Cuáles son los motivos de la brecha laboral?

El problema principal parece encontrarse en la brecha existente entre formación y empleabilidad que, según los expertos, venimos arrastrando desde hace décadas. Según el IMD, España es el país de Europa occidental que menos ha conseguido adaptar su sistema educativo a las necesidades de su economía. Entonces, ¿necesitamos un modelo de docencia diferente?, o, ¿se trata de implantar políticas diferentes de reclutamiento de talento?

Hay un dato que parece claro. Nos enfrentamos a una creciente incongruencia entre lo que se enseña en las aulas y lo que mañana van a demandar las empresas. Múltiples estudios constatan que el 65% de los estudiantes de primaria trabajarán dentro de 10 o 15 años en profesiones que todavía no existen. Pero no olvidemos que no solo es un problema de conocimientos, sino también de habilidades y competencias.

 

La formación en nuevas habilidades y competencias

Es urgente un cambio radical de mentalidad que prepare el sistema educativo para las próximas décadas de disrupción laboral y tecnológica.  El sector educativo va a tener que trabajar mucho más cerca de las empresas para garantizar que se desarrollan programas y que éstos se actualizan continuamente para adecuarse a los futuros requisitos en materia de nuevos conocimientos y nuevas competencias.

A pesar de que pueda parecer un tanto paradójico, la irrupción de la tecnología está demandando una serie de habilidades, específicas del trato con las personas, cada vez más importantes: trabajo en equipo, liderazgo, capacidad de comunicación y habilidades sociales, saber trabajar en remoto, vocación por aprender, resilencia y polivalencia, orientación a resultados, capacidad de concentración, espíritu crítico, creatividad… Aunque por encima de todas ellas destacaría la pasión, la que podríamos definir como la condición humana más difícil de automatizar.

 

La automatización de puestos de trabajo

El empleo se crea y se destruye, pero, al igual que ocurre con la energía, sobre todo se transforma. A diferencia de otras épocas, la cuestión más importante ahora es la velocidad a la que se producen los cambios. Según cómo gestionemos esta transformación laboral, tendrá mayor o menor impacto en el futuro del empleo.

La anticipación será un factor determinante para comprender bien hacia dónde van las necesidades de empresas y trabajadores, y con ello construir las herramientas necesarias para que en los cambios nadie se quede por el camino. Por esta razón, es imprescindible poner el foco tanto en la mejora de la educación más temprana, en la formación para el empleo y en el aprendizaje permanente. Si esto se hace bien, sin ninguna duda, en el futuro no solo habrá más empleo, sino que habrá mejor empleo.

Los entornos que han promovido la innovación a través del uso de la tecnología, de la robótica, de la automatización, etc., al final resultan ser los más competitivos. Y lo son porque han podido gestionar mejor su productividad, y junto con ello, han podido no solo no destruir empleo, sino seguir creándolo y haciéndolo en mejores condiciones.

Innovar, por tanto, es entender la tecnología como un actor clave en la empresa, pero quienes innovan siempre serán las personas.

De hecho, la automatización de según qué procesos es lo que debe servir para mejorar la propuesta de valor de cara al cliente, mejorar las condiciones de trabajo de los empleados y volver a poner en el centro de las operaciones a las personas. De esta manera, junto con la tecnología, se podrá aprovechar y maximizar todo su talento profesional y personal.

En BBTS creemos y apostamos por un modelo de formación continua. Si quieres mejorar tus competencias y habilidades profesionales de cara al futuro, consulta nuestro Programa Superior de Estrategia y Desarrollo Directivo.

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