El poder de decisión en una organización es la herramienta más potente de la que disponen los gerentes para llevar a cabo su labor de gestión. Sin embargo, aunque un director puede llegar a tomar cientos de decisiones al año, muchas de ellas son susceptibles de mejora.

 

¿Cómo se toman las decisiones en las empresas? Razón o Intución

En la mayoría de los casos, este proceso de toma de decisiones en la empresa se lleva a cabo de dos maneras:

Mediante el uso de la razón: son aquellas figuras de autoridad que analizan las características de los problemas que se presentan con todo detalle antes de tomar una decisión al respecto.

Mediante el uso de la intuición: este enfoque plantea la toma de decisiones de una manera más inconsciente, ya que se basan en corazonadas o experiencias del pasado.

 

¿Por qué es necesario mejorar la toma de decisiones?

Teniendo en cuenta ambos enfoques, se han llevado a cabo numerosos estudios destinados a la mejora de este proceso mediante la realización de prácticas previas a la toma de decisiones. Según los expertos,  las prácticas de este tipo multiplican por seis el número de buenas decisiones para la empresa y reducen el índice de fracaso a la mitad.

Igualmente, se ha comprobado cómo un número alarmántemente bajo de empresas recurren a prácticas o acciones enfocadas a tácticas resolutivas. De hecho, tan solo un 2% recurre de manera regular a técnicas para medir y mejorar su proceso de toma de decisiones.

 

6 consejos para mejorar la toma de decisiones

A continuación describimos algunas prácticas útiles a la hora de ser resolutivos en una empresa:

  • Anotar tres objetivos o prioridades de la organización a los que afectará la decisión. Es decir, centrarse únicamente en lo que verdaderamente importa en lugar de inventarse razones por las que se tomó esa decisión a posteriori.
  • Ser consciente del efecto que tendrá la decisión en el plazo de un año. Esto significa describir con toda la precisión que sea posible, cuál es el resultado esperado y que escenarios similares podrían llegar a darse alterando uno u otro factor.
  • Recopilar toda la información relevante para la toma de decisiones. Es importante controlar todos los datos que pueden llegar a influir en la resolución pero sin estar sobre-informados. Es decir, puede ocurrir que se lleguen a ignorar aquellos datos relevantes debido a una distracción provocada por otra información de menor interés.
  • Revisar los resultados de la decisión después de uno o dos meses de haberla tomado. Es recomendable analizar con profundidad las consecuencias de las decisiones cuando éstas no son lo que esperamos. Esto supone una oportunidad para corregir posibles errores y aprender de ellos.
  • Contar con todas las personas interesadas antes de tomar la decisión. Para ello, es necesario formar un equipo de dos a seis personas con los que contemplar distintos enfoques. Esta pluralidad de opiniones reducirá los riesgos de tomar una decisión errónea. Igualmente, es recomendable anotar quién y por qué se apoya una determinada idea para aumentar el compromiso con esa resolución.
  • Contemplar como mínimo tres alternativas realistas y realizables a la decisión que se va a tomar. Esta práctica requiere una alta dosis de creatividad por parte de todo el equipo pero ayudará en gran medida a aumentar las opciones y analizar la viabilidad del proyecto.

 

Si deseas mejorar la toma de decisiones en tu empresa, conoce nuestro Programa Superior de Estrategia y Desarrollo Directivo E2D donde abordamos este proceso así como otras labores asociadas a la gestión de empresas.

 

 

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